Lo hizo durante la peregrinación diocesana por los 50 años de la Diócesis de Quilmes. «He presentado formalmente mi renuncia al Santo Padre, el Papa León XIV», confirmó el obispo en plena homilía frente a la Basílica ante 8 mil fieles reunidos en la Basílica de Luján, generando una gran sorpresa en su comunidad. El anuncio se realizó este domingo 13 de septiembre de 2026.
El obispo alcanzó los 75 años de edad hace apenas tres días. Según lo establece el Código de Derecho Canónico, esta es la edad obligatoria para que los obispos presenten su dimisión al Sumo Pontífice. Enmarcó su despedida en un fuerte mensaje social por la falta de trabajo y la angustia de las familias.

Alrededor de 8 mil fieles de las comunidades de Quilmes, Florencio Varela y Berazategui se congregaron este domingo 13 de septiembre en la plaza Manuel Belgrano, frente a la Basílica de Luján. La tradicional peregrinación diocesana, que en su 48º edición se realizó bajo el lema «De la mano de la Virgen, ¡caminemos con la alegría del Evangelio!», dio inicio formal a la semana de festejos por las Bodas de Oro de la creación de la diócesis.
La celebración eucarística fue presidida por el Padre Obispo Carlos Tissera, quien estuvo acompañado por el Padre Obispo Eduardo Redondo, auxiliar de Quilmes, y el Padre Obispo Juan Carlos Romanín sdb, emérito de Río Gallegos, junto con sacerdotes y diáconos de la diócesis.

Durante la celebración eucarística, el Monseñor Tissera enmarcó el sentido del jubileo diocesano: “¡Qué alegría encontrarnos aquí, a los pies de nuestra Madre, la Virgen de Luján! Llegamos hasta este santuario con el corazón lleno de gratitud y de historia. Hoy nuestra peregrinación tiene un sentido profundamente sagrado: venimos como Iglesia diocesana de Quilmes a celebrar y agradecer nuestros primeros 50 años de vida. Medio siglo de caminar juntos como pueblo de Dios, con nuestras alegrías, nuestros dolores, con nuestros testigos de la fe y nuestros corazones llenos de esperanza”.
En un tramo de marcada resonancia social y pastoral, el Obispo de Quilmes recordó las raíces institucionales y el contexto actual de la comunidad: “Nuestra Diócesis nació en medio de un gran dolor causado por una dictadura que fue madre de tantos males que aún sufrimos”, al tiempo que añadió: “Hoy nosotros venimos también en un momento en que las familias sufren la falta de trabajo y la angustia de no llegar a fin de mes con sus magros salarios o pobres ganancias. Pero a la vez, venimos con el corazón esperanzado en la fuerza transformadora del Evangelio que ha tocado nuestras vidas y que queremos llevar a todos, luego de haber vivido las sesiones del Tercer Sínodo Diocesano”.
Uno de los momentos de mayor impacto de la jornada ocurrió durante la homilía, cuando el Obispo de Quilmes compartió una noticia personal y pastoral de relevancia para la vida diocesana: “Para mí, providencialmente, esta peregrinación tiene un eco íntimo y muy movilizador. Hace apenas tres días celebré mis 75 años de vida. Y en cumplimiento de lo que nos pide a todos los obispos el Código de Derecho Canónico, he presentado formalmente mi renuncia al Santo Padre, el Papa León XIV, como obispo de esta querida diócesis de Quilmes. Por eso, hoy vengo a los pies de la Virgen no solo a dar gracias por la historia de nuestro pueblo, sino también a entregarle mi propio ministerio, mis límites, mis aciertos y mi vida entera gastada junto a ustedes”.
Respecto al recorrido fraterno de la comunidad, Tissera enfatizó: “En el camino a Luján nadie camina solo. Si uno se cansa, el otro lo ayuda; si uno se cae, el otro lo levanta. En el camino no hay lugar para el rencor, porque el peso del odio hace el andar insoportable. Para caminar juntos los próximos 50 años, tenemos que saber perdonar. El perdón es el agua que limpia los pies cansados de nuestra gente y sana las heridas del asfalto de la vida”.
Durante la misa se bendijeron telas destinadas a los cinco decanatos de la diócesis. En ellas se plasmarán los nombres de personas significativas fallecidas que marcaron la historia local en estas cinco décadas. Estas banderas acompañarán las celebraciones diarias programadas entre el 14 y el 18 de septiembre, para ser presentadas finalmente en la misa central del sábado 19 de septiembre a las 19.00 h en la Iglesia Catedral de Quilmes.
La jornada festiva continuó con un almuerzo comunitario en el predio de los Hermanos Maristas y concluyó con el rezo del Santo Rosario. En el cierre de su mensaje, el obispo sintetizó: “Hoy le entregamos a la Virgen de Luján la historia de nuestra diócesis: el recuerdo del Siervo de Dios Jorge Novak, el fruto de nuestro Tercer Sínodo, el futuro de las nuevas vocaciones y la entrega de tantos laicos que gastaron su vida en estas cinco décadas”.





























