En una fecha cargada de simbolismo, el dirigente político analiza el histórico abrazo entre Perón y Balbín, reflexiona sobre la complicidad radical durante la proscripción y tiende un puente hacia el presente: el rol de Axel Kicillof en la búsqueda de consensos que trasciendan los límites partidarios.

El ex legislador nacional Carlos kunkel fue declarado Ciudadano Destacado del distrito, en octubre 2025./Foto La Colmena.
El 1° de julio no es una fecha más para la bitácora política argentina. Al cumplirse un nuevo aniversario de la muerte de Juan Domingo Perón, la memoria histórica inevitablemente evoca aquel mítico abrazo con Ricardo Balbín, un gesto que prometía pacificar una Argentina fracturada. En diálogo en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), Carlos Kunkel, un histórico referente, analiza el peso de aquella frustrada fórmula Perón-Balbín y los errores compartidos del pasado, señalando la anuencia radical durante los 18 años de proscripción del peronismo.
Sin embargo, la mirada no se queda en la nostalgia. Al trazar un paralelismo con la compleja coyuntura actual de cara a 2027, el entrevistado destaca los movimientos de Axel Kicillof como un intento contemporáneo de revivir aquel espíritu de unidad nacional, buscando superar las diferencias circunstanciales para priorizar las coincidencias de fondo.
—Carlos, Jorge Fontevecchia lo saluda. Un gusto hablar con usted. Lo estamos consultando porque hoy es un aniversario más de la muerte de Juan Domingo Perón, y reflexionábamos con un dirigente radical qué simbolismo trae, en esta Argentina actual, aquel abrazo entre Perón y Balbín. Nos gustaría escuchar su propia opinión. No sé qué tan distinta hubiera sido la historia si se hubiera consumado aquella idea de la fórmula Perón-Balbín, o cualquier referencia que a usted le parezca oportuna un 1° de julio respecto de la actualidad.
—Buenos días, Jorge, muchas gracias por llamar. Miren, realmente la juventud peronista respaldaba la posibilidad de la fórmula Perón-Balbín como una forma de superar los enfrentamientos que estábamos sufriendo los argentinos a consecuencia de 18 años de prohibición de la vida política democrática en la Argentina. Pero, bueno, no se dio y el camino del desencuentro se profundizó con las lamentables consecuencias que todos conocemos.
-¿Y qué eco, qué reminiscencias le trae aquella situación con la actual? ¿Usted cree que hoy el peronismo y el radicalismo tendrían que también estrechar vínculos de cara a 2027?
—Yo creo que los desencuentros del peronismo con el radicalismo, o el radicalismo con el peronismo… Porque, en realidad, los 17 o 18 años de proscripción del peronismo no hubieran sido posibles sin la anuencia y el acompañamiento de la dirigencia radical de aquellos tiempos. No hubieran sido posibles elecciones con proscripciones si el principal partido fuera del peronismo y el radicalismo no daba su consentimiento y su participación. Pero eso es una cosa que sucedió en el pasado, donde todos cometimos errores en mayor o menor medida. Queremos encontrar el camino del reencuentro de los argentinos de bien que queremos un país que nos contenga a todos con trabajo, producción y condiciones de salud y educación para la mayoría.
—¿Usted encuentra que de alguna manera lo que está tratando de hacer Kicillof desde su movimiento político, intentando trascender al peronismo y acercar a sectores de distintos partidos que incluso gobiernan varias provincias del país, se enmarca en aquel espíritu del abrazo Perón-Balbín?
—Yo creo que sí. En la intención de superar las diferencias circunstanciales, pone el acento en las coincidencias de fondo, que cada sector considere más importante.
—Le agradecemos mucho en este día su testimonio, le mandamos un saludo y nos mantendremos en contacto. Muy gentil.
—Muchas gracias.
Fotografia de tapa: redes sociales del gobernador Kicillof./La Colmena.





























