Romina Azucena Cisneros fue detenida el 24 de septiembre por Drogas Peligrosas de Quilmes en el barrio La Esperanza. Rompió el silencio, renunció a su derecho a no declarar y denunció ante la Defensora Oficial que le colocaron la droga, que no conoce al otro detenido y que dos dealers de la zona le aseguraron tener protección policial.
Un procedimiento antidrogas realizado el pasado 24 de septiembre en el barrio La Esperanza, de La Carolina, en Florencio Varela, terminó con un giro inesperado.
La Dirección de Drogas Peligrosas de Quilmes realizó varios allanamientos y detuvo a dos personas. Según fuentes, en la casa de Romina Azucena Cisneros se había encontrado cocaína y la sindicaban como la distribuidora de la denominada «banda de las Ziploc».
Sin embargo, la propia detenida decidió romper con lo habitual en estos casos y pidió declarar. Acompañada por la Defensoría Penal N°26, a cargo de la Defensora Oficial María Laura Varela, Romina renunció a su derecho a no declarar y denunció hechos de extrema gravedad.
Según las fuentes, consta en la declaración judicial, Cisneros afirmó: Que dos personas del barrio, identificadas como «Dylan» y «Elías Tártaro», le ofrecieron en reiteradas oportunidades vender drogas para ellos y hasta comprarle su casa para instalar un punto de venta.
Que «Dylan» sería quien traslada la droga y el dinero y le habría asegurado que si vendía para él tenía «todo arreglado con la titular de la Comisaría 6°». Que al otro detenido en los allanamientos, de apellido Cabrera, lo conoció recién en la Comisaría 6° cuando ambos llegaron esposados. Que un hombre identificado como Lucas Rojas sería quien «cuidaba» a los vendedores de la zona. Que tanto ella como su hijo son consumidores, pero no vendedores.
Y el punto más grave: que el día del allanamiento el personal policial le habría colocado la droga y las bolsas tipo Ziploc en su domicilio, y que entregó voluntariamente las claves de su teléfono para que la Justicia lo perite.
La declaración aporta detalles específicos, nombres y modus operandi que ahora deberá investigar la Justicia. Las condiciones de extrema precariedad en las que vive Romina Cisneros también ponen en duda la hipótesis policial de que pudiera ser la «distribuidora» de una banda con varios vendedores en la zona, un barrio donde, según relatan los propios vecinos, la venta de estupefacientes es de público conocimiento.
Ante la gravedad de la denuncia, la Fiscalía N°1 de Florencio Varela, a cargo del Fiscal Darío Provisionatto -de la cual depende la Ayudantía de Drogas a cargo de Leonardo Valli-, solicitó que se inicie una Investigación Penal Preparatoria en otra fiscalía para investigar la presunta maniobra policial y profundizar la causa principal.
Por ahora, la causa tiene dos versiones totalmente opuestas: la de Drogas Peligrosas de Quilmes y la de una mujer que, desde la detención, denuncia haber sido víctima de una causa armada. (Con datos de Agencia La Barriada)
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