Un allanamiento terminó con dos detenidos y más de 330 envoltorios de cocaína secuestrados. El caso vuelve a mostrar que la venta barrial de droga sigue instalada en el distrito.
La inseguridad en Florencio Varela volvió a mostrar su cara más persistente: un allanamiento en Villa Angélica terminó con dos detenidos y más de 330 envoltorios de cocaína secuestrados en una vivienda del barrio.
La investigación apuntó a un domicilio donde los efectivos encontraron 276 envoltorios de clorhidrato de cocaína, 57 envoltorios de sulfato de cocaína, recortes de nylon y un teléfono celular.
El operativo permitió detener a dos personas acusadas de comercializar estupefacientes, que quedaron a disposición de la Justicia.
El municipio puede mostrar el procedimiento como un golpe contra el delito, pero el dato de fondo es más incómodo: la droga ya estaba fraccionada, preparada y lista para circular en el barrio.
Para la gestión municipal, el caso vuelve a tensar el discurso de prevención. Las cámaras, los patrullajes y los anuncios no alcanzan si el narcomenudeo sigue funcionando dentro de las zonas populares del distrito.
La postal es directa: Florencio Varela no solo tiene inseguridad; tiene puntos de venta de droga que la Policía encuentra cuando el negocio ya está instalado.
El problema no es solo policial. Es territorial, social y municipal: allí donde el Estado llega tarde, el narco ocupa lugar.
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