El presidente electo tendrá una primera escala en Nueva York y una segunda en Washington. La comitiva también está integrada por su hermana Karina Milei, el designado jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y Gerardo Werthein, quien se perfila para embajador en Estados Unidos. El presidente electo, Javier Milei, viajará esta noche a Nueva York, Estados Unidos, para visitar «El Ohel», la tumba del rabino Menachem Mendel Schneerson, y sumó una segunda escala en Washington para apuntalar su agenda económica. La comitiva incluye a Luis «Toto» Caputo, el más firme candidato a convertirse en su ministro de Economía, y a Gerardo Werthein, quien se perfila para embajador en Estados Unidos. Como siempre, Milei estará escoltado por su hermana Karina Milei, que será secretaria general de Presidencia en el futuro Gobierno de La Libertad Avanza, y también suma en la delegación al designado jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y a su asesor Santiago Caputo. En Washington, tendrán reuniones protocolares con funcionarios del Fondo Monetario Internacional, La Casa Blanca y el Tesoro estadounidense, a quienes les explicará el plan económico basado en el ajuste fiscal, la reforma monetaria, la reforma del Estado y desregulación. Fuentes cercanas a Milei a las que NA tuvo acceso aclararon que el viaje no tiene como propósito la búsqueda de financiamiento. De esta manera, el líder de La Libertad Avanza, que el pasado domingo ganó el balotaje con un resultado contundente sobre el candidato de Unión por la Patria, Sergio Massa, retomará el viaje a Estados Unidos que tenía previsto para el viernes, y que debió postergar unos días a raíz de las frenéticas negociaciones y nombramientos en la conformación de su futuro Gabinete de ministros. Tras despejar dudas, como por ejemplo en quiénes serán los titulares en las cúpulas de Anses e YPF, que quedaron en manos de Osvaldo Giordano y Horacio Marín, respectivamente, Milei reactivó la visita a suelo norteamericano. NA

El gobernador mantendrá a sus alfiles, pero hará equilibrio en el reparto de otros lugares para cuidar la relación con el resto de las tribus del peronismo, como La Cámpora, el massismo y los intendentes.
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, quien renovó su cargo por cuatro años más con el 45% de los votos, se encuentra por estos días terminando de pulir la composición de su próximo Gabinete, que no presentará cambios de envergadura respecto del equipo que venía gobernando junto a él.
Por lo pronto, ya le comunicó a los alfiles que responden directamente a su liderazgo que continuarán en sus funciones. Se trata de Carlos Bianco (Jefe de Asesores), Augusto Costa (Producción), Agustina Vila (Secretaría General), Jésica Rey (Comunicación Pública), Javier Rodríguez (Desarrollo Agrario), Pablo López (Hacienda y Finanzas), Cristian Girard (ARBA), Santiago Pérez Teruel (Asesoría General de Gobierno) y Juan Cuattromo (Banco Provincia).
Habrá, de todos modos, algunos cambios obligados por las salidas de funcionarios como Julio Alak de Justicia (intendente electo de La Plata), Florencia Saintout del Instituto Cultural (senadora bonaerense electa) y Sergio Berni de Seguridad (senador bonaerense electo)
La relación con La Cámpora también es otro aspecto a observar de cerca, pero a grandes rasgos se mantendría la cuota representación para la agrupación de Máximo Kirchner, con quien Kicillof atraviesa una fase de rispideces y desconfianzas mutuas.
Por la organización ultrakirchnerista seguirá Nicolás Kreplak a la cabeza del ministerio de Salud, y Daniela Vilar en Ambiente, mientras que podría respetarse el lugar para la Cámpora en la vacante que generará la salida de Saintout.
También seguirá en el Gobierno bonaerense Andrés Larroque, quien abandonó recientemente La Cámpora para formar su propia agrupación «La Patria es el Otro» con terminal política en Kicillof y ya no en Máximo Kirchner.
Detrás de este movimiento del «Cuervo» se esconde la pelea entre el gobernador bonaerense y el titular del PJ bonaerense por la herencia del liderazgo del kirchnerismo, con Cristina Kirchner corrida de la centralidad por decisión de ella misma.
Con un perfil contestatario aunque con el desafío de preservar la gobernabilidad para su provincia, Kicillof se perfila en esta pelea interna como el principal polo de concentración opositora en la nueva etapa que se avecina.
La mayoría de los intendentes peronistas, que al principio de la gestión lo miraban con recelo, hoy le reconocen al ex ministro de Economía capacidad política y nivel de representatividad para liderar «la resistencia» al mileísmo.
En cambio, el hijo de la ex presidenta quedó demasiado rezagado en la consideración de los intendentes, apenas como el jefe de una facción política que interpretan responsable de las peores prácticas del peronismo.
Larroque asumirá un lugar clave en el nuevo dispositivo de poder ya que oficiará como nexo con la militancia juvenil kirchnerista que no se referencia en Máximo Kirchner ni en ninguna de las agrupaciones satélites de La Cámpora.
Lo que no es nítido todavía es el cargo institucional que tendrá «el Cuervo», que podría permanecer al frente de la cartera de Desarrollo de la Comunidad o bien migrar al Ministerio de Gobierno que hasta hoy conduce Cristina Álvarez Rodríguez. Este cargo es clave en el diálogo con los jefes comunales.
Si Álvarez Rodríguez fuera desplazada para hacerle lugar a Larroque, podría desembarcar en el Ministerio de Infraestructura, cargo que quedará vacante con la partida de Luis Nardini (quien reasumirá como intendente de Malvinas Argentinas). La jugada se completaría con el actual intendente de Florencio Varela, Andrés Watson, en Desarrollo de la Comunidad.
El Frente Renovador de Sergio Massa, con quien Kicillof se reunió el martes pasado en secreto, también seguirá siendo parte del Gobierno bonaerense. Actualmente el massismo está a la cabeza del Ministerio de Transporte con Jorge D’Onofrio; y de la empresa estatal que administra rutas provinciales y la autopista Buenos Aires-La Plata, AUBASA.
También tiene una vicepresidencia en el Instituto de Loterías y Casinos y autoridades de Cámara tanto en Diputados como en el Senado provincial.
De esta forma, Kicillof cuidaría la relación política con todas las tribus peronistas, dándole cobijo en su Gobierno, que se visualiza como el principal bastión del repliegue kirchnerista y la resistencia al Gobierno de Javier Milei.
Escrito por Sebastián Hadida
NA – Buenos Aires, Argentina

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