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Un sábado a la madruga del 18 de abril 2015 hallaron atado y con dos tiros en la espalda a Daniel Slaven. Por esos días no se hablaba de otra cosa en varios lugares de nuestra ciudad que del misterioso asesinato del prestamista Daniel Slaven de 63 años, ocurrido en una casa quinta de Villa Mónica.
El hecho tuvo las características de un crimen mafioso aunque los investigadores no habían cerrado la puerta a otras hipótesis . Daniel Arturo Slaven, de 63 años, fue hallado muerto en su casaquinta del barrio Villa Mónica Nueva como consecuencia de dos impactos de un arma de fuego calibre 9mm.
Tenía las manos atadas con precintos y dos disparos en la espalda, a un costado de su camioneta Toyota Hilix, la que también tenía huellas de haber recibido otros dos balazos.
Estuvo solo y habría sido sorprendido de madrugada cuando regresó de cenar con su novia.
El cuerpo lo halló un empleado en el jardín de la propiedad, a unos 15 metros de la vivienda.
Daniel Slaven fue conocido por estar al frente de la gomería “El 13”, sobre la ex avenida Sarmiento, que supo fundar su padre para luego administrarla hasta su cierre. Slaven tuvo una personalidad carismática, y controvertida, siempre fue un hombre de negocios e incursionó en distintas facetas. Nadie desconoció nunca su actividad como financista y esto es lo que se investigó las pesquisas por ese tiempo.
Fue padre de dos hijos varones, y estuvo casado por muchos años con la madre de sus vástagos, pero se separó y tuvo varios amores.. Su última relación fue con la profesora de gimnasia Dora Coló, con quien también compartió las últimas horas, antes de su muerte. Ambos compartieron una cena en un local varelense. Se despidieron y se prometieron verse. Dora se fue a su casa.
Ella contó cómo fue su encuentro a la policía que llamó a Daniel a su celular una hora después de la despedida y no atendió, pero era normal que ello sucediera.
En los últimos tiempos Slaven pasaba varias horas dedicado al cuidado de las plantas, una forma de relajarse y desconectarse de la rutina .
Por ese entonces las versiones sobre el hecho corrían como reguero de pólvora, fueron de distinto calibre, pero muchas coincidentes en que se debia investigar por el costado económico.

El hecho:
Pasadas las 9 de la mañana de aquel sábado 18 de abril de 2015 llegó a la quinta de Mar Chiquita y Picheuta el empleado Jorge Ernesto Cenardo, de 59 años, quien descubrió el cuerpo sin vida de su patrón en el garaje del establecimiento. De inmediato el hombre dio aviso a la policía y allí comenzó la investigación que después de más de 5 años no tuvo pistas concretas.
Fuentes policiales consultadas señalaron que el cuerpo sin vida de Slaven estuvo tirado en un garaje existente fuera del inmueble, junto a una camioneta Toyota de color blanca. Slaven cayó de posición cúbito dorsal y tenía las manos atadas con precintos de plástico, por delante del cuerpo y presentaba dos heridas de arma de fuego. Tras un relevamiento realizado en el lugar los pesquisas constataron que el interior del inmueble estuvo desordenado en las distintas habitaciones. Así las cosas también se constató que en el galpón había 4 cajas fuertes, una de ellas abierta con mucha documentación en el interior. Sin embargo, a simple vista no se observaron faltantes de objetos de valor. Pero la caja fuerte solo tenía documentos. Para los pesquisas la caja fuerte fue abierta porque en su interior había dinero.
Se pudo conocer que la casa contaba con un sistema de televisión cerrado. Las pesquisas buscaron pistas en las imágenes captadas, pero de las mismas no surge individuo alguno. Del mismo modo se habían requerido imágenes de las cámaras de seguridad públicas y privadas.

Las hipótesis:
Entre las distintas versiones que se echaron a rodar en la ciudad, por conocidos de la víctima, una de ellas dio cuenta que Slaven tenía en venta un campo en Quilmes. También se ha dicho que a veces un acreedor termina pagando con su vida el hecho de tratar de cobrar el dinero prestado. No se puede asegurar que esto haya ocurrido con Slaven, pero sí algo de cierto hay que quienes lo ejecutaron al pie de su camioneta eran conocidos de la víctima.
Los pesquisas consultados por la prensa no descartaron que los asesinos hayan estado aguardando a Slaven en el interior de su quinta, a la que se podía acceder fácilmente. Una vez reducido, con las manos precintadas, el hombre fue obligado, a punta de pistola, a decir en qué lugar ocultaba los valores. Y esos valores no solo puede ser dinero, quizás hasta algún pagaré estaba en la búsqueda. Finalmente los sujetos ubicaron la caja fuerte en el galpón-garaje. Esto los habría enfurecido, pues el dueño de la casa se habría negado a colaborar. Con la caja identificada Slaven no tuvo más remedio que abrirla. Tras ellos se habría generado su violenta muerte a sangre fría y en medio de la oscura noche varelense. Nadie en la zona dijo haber escuchado al menos cuatro estampidos de arma de fuego, que acabaron con la vida de Daniel Alberto Slaven.
El hecho fue investigado por la Sub DDI de Florencio Varela y la fiscal Vanesa Maiola, de la UFI N° 6.
A partir de ese momento, la investigación no tuvo avances, nunca encontraron pistas. La policía no encontró indicios. ¿Tan mal trabajaron? ¿No encontraron nada en semejante asesinato?, se preguntó un vecino, quien fuera su amigo por años cuando se cumplieron 5 años y 3 meses del crimen. Otra vecina, amiga también por años de Daniel Slaven todavía lleva consigo el dolor de la pérdida y de la impunidad. “Su muerte sin un descanso en paz, sin justicia y en el olvido total”, lamentó. “Sus asesinos libres entre nosotros, que somos gente decente y de trabajo”.
Encima estarán jactándose entre ellos de haber cometido el crimen perfecto. Cuánta impotencia”, confesó.

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