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La problemática de las denuncias sobre violencia de género en nuestro distrito no se detiene y asoma como uno de los flagelos que más se han extendido en los últimos tiempos, y las autoridades policiales como judiciales lidian con la falta de recursos humanos para la fase inicial de contención. En total, solo un par de años atrás en la Comisaria de la Mujer había 250 denuncias por mes y en la actualidad la cifra trepó a los 2.100 casos o sea aproximadamente 70 casos por día, según lo informado por fuentes policiales a La Colmena.

Las estadísticas en los rubros de seguridad siempre son difíciles de conseguir pero cuando se trata de delitos contra la integridad de las personas, todo se complica mucho más. La propia naturaleza de los hechos, el afán de preservar la identidad de las víctimas y la difusión de cualquier detalle de las agresiones, y el celo investigativo producen un manto negro complejo de correr.
En tiempos de lucha contra la violencia de género, la creación de la Comisaría de la Mujer fue presentada a la sociedad como una herramienta importante en la prevención imprescindible ante los abusos domésticos.
A partir de 2004, y con la creación de la Dirección General de Coordinación de Políticas de Género, dependiente del Ministerio de Seguridad bonaerense, se les sumó a estas comisarías específicas un equipo interdisciplinario, entrenado para abordar la problemática de violencia familiar. Además de un psicólogo, un abogado y un asistente social, acompañan al personal policial de la seccional mencionada . Sin embargo, pareciera que este sistema en el municipio de Florencio Varela tendría fisuras.

A la redacción de La Colmena llegó la noticia que en cada uno de los turnos del personal policial de la Comisaria de la Mujer son de 16 horas día por medio, con un sueldo aproximado de 25 a 30 mil pesos, se ven aumentado por la cantidad de casos y que padecen la falta de recursos humanos y estructurales, hizo emerger la situación calificada como “grave” por muchos.
La Comisaría de la Mujer, por donde pasan indefectiblemente todas la actuaciones iniciales que luego desembocan en un expediente judicial, notó un incremento importante en los últimos tiempos. Aunque en esa dependencia específica se reciben denuncias de todo el distrito por violencia de género, maltrato infantil y otros conflictos intrafamiliares, el abuso forma parte de uno de los aspectos con mayor crecimiento. En total, solo un par de años atrás había 250 denuncias por mes y en la actualidad la cifra trepó a los 2.100 casos o sea unos 70 casos por día.

Situación delicada

Por un lado, la Comisaría de la Mujer cuenta con un gabinete interdisciplinario con abogados, licenciadas en trabajo social y psicólogo, que sirven de contención para las víctimas y también como asesoramiento ante las primeras consultas.
Pero el aumento de la conflictividad obligó a aumentar el trabajo de las uniformadas para atender a víctimas de todo tipo de ataque de género, maltrato y sexual sobre todo en las áreas periféricas del distrito, que no dan abasto. Y tal el caso que una oficial se la observó limpiando y baldeando la recepción de la comisaria, mientras numerosas personas esperaban afuera por largas horas, hasta 8 o 9 horas.
La comisaria de la mujer busca subsanar los distintos problemas con los que se encuentra al momento de que las victimas inicien las denuncias. Si bien La Colmena en noviembre de 2017 publicó el estado lamentable del edificio, algunos de los problemas se solucionaron pues el edificio de la Comisaria de la Mujer, ubicado en el Cruce Varela, en el predio donde funciona otras dependencias como el concejo deliberante y el juzgado de Faltas Nº 2, esta pintado y las puertas arregladas. La pintura fue donada por un comerciante de la zona.
En los últimos tiempos, el cambio cultural impulsado por movimientos femeninos permitió que muchas mujeres se animaran a denunciar y a exponer sus padecimientos. También el avance de las terapias de adolescentes contribuyó a romper barreras psicológicas más fácilmente y por eso se ha triplicado los casos de denuncias sobre violencia de género que concurren a la noble institución policial.

Según ha podido conocer La Colmena la dejadez no solo del Equipo de Gobierno provincial, sino del municipio que debe aportar para la caja chica, respecto a sus recursos es evidente y se estaría incumpliendo al menos uno de los puntos recogidos en el programa de gestión de la actividad policial donde se fijaba como prioridad aumentar la satisfacción interna de la propia organización así como la exterior ya que muchas veces no tienen hojas, es frecuente la falta de agua, porque comparten el tanque de 500 litros con edificio de empleo municipal, hay un baño para el personal y la gente que concurre al mismo e inclusive muchas veces falta hasta el papel higiénico.

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