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Estamos frente a un impresionante cambio cultural donde hay una ola del feminismo que se ha expandido como reguera de pólvora, y ya es imposible pararla.

Los ciudadanos estamos absortos lo que estaba delante de nuestros ojos y no lo veíamos. Y cuando nos enteramos del horror diario que nos rodeaba, donde muchos hombres no solo de la político sino de diferentes ámbitos fueron denunciados por abusos y violaciones hacia las mujeres y lo peor también de menores . Se cayó las vendas y se puso al descubierto la violencia sexual de género que adopta múltiples expresiones que transgreden los derechos humanos de las mujeres, aunque muchas formas de esta violencia son aún difíciles de identificar en nuestra cotidianidad. Nunca antes las mujeres habían relatado públicamente ya sea desde las redes sociales y medios de comunicación masiva los terribles hechos de abusos que vivieron y viven .Los tiempos internos son demasiado íntimos como para ser juzgados. El escandaloso “Caso Zisuela” que conmocionó a la sociedad no sólo varelense sino de la Argentina toda y demás denuncias de abusos y violaciones a niños deja absortos a los ciudadanos donde los días transcurren entre denuncias, descargos y acusaciones.
Este momento de evidente cambio cultural donde las víctimas relatan lo que les toco vivir para conseguir algo de paz interior y poder cicatriz de a poco las heridas, por lo menos dentro de todo esta tragedia, sea positivo., y que también estas denuncias hay que hacerlas en la justicia para que se registren en el Código Penal.
Un violador debe estar en la cárcel. La actual tormenta informativa lleva a confundir, también, abuso con acoso y ambos son hechos evidentemente desagradables pero distintos.
Hay, claro, grados de acoso sexual que van de lo verbal a lo físico, y que consideran a la víctima como un trozo de carne Entre noviembre de 2016 y febrero de 2018 según datos de la Línea Nacional contra el abuso infantil se atendieron 3049 víctimas de abuso sexual, de los cuales el 70% correspondieron a niños, niñas y adolescentes. Y el 64% de los agresores son personas vinculadas al ámbito familiar.(datos de Jorge Lanata e información publicados en Clarín)
Por lo tanto, la violencia contra las mujeres es un problema público, no privado, es una cuestión de Estado. Debe ser combatido con todas las armas legales posibles. Y no sólo la violencia física, sino también el maltrato psicológico y sexual, que resulta mucho más difícil de probar y que está mucho más extendido en nuestra sociedad.

EL “caso Zisuela” que conmocionó a la sociedad:

El ex concejal de Florencio Varela, Daniel Zisuela, que ya fue expulsado de su banca en la mañana del miércoles del concejo deliberante por el voto unánime de todos los que componen los diferentes bloques políticos del Concejo Deliberante. En su lugar asumió por UNPAIS el dr. Esteban Guillermo Poletti. Al cierre de esta edición Zisuela pidió declarar mañana ante el fiscal Daniel Ichazo en la causa en la que está detenido y acusado de facilitación de prostitución y corrupción de menores, informaron fuentes judiciales.
Zisuela fue detenido el lunes en una casaquinta ubicada en la localidad platense de Arturo Segui luego de las denuncias de dos menores, las que lo acusaron de captarlas para una red de prostitución.
Zisuela luego de su detención ahora es ex edil, ex integrante del Frente Renovador y ex directivo del Club deportivo Argentino de Quilmes durante 8 años, , `pero actual detenido en la comisaría de Gutierrez . Su situación quedó más complicado luego de los allanamientos realizados en su ex despacho del Concejo Deliberante y en los hoteles alojamientos, en los que se secuestraron geles y profilácticos y dispositivos electrónicos.
En tanto, dos chicas rescatadas en el procedimiento declararon en la fiscalía y podrían agregarse como víctimas.
Además, el fiscal Daniel Ichazo, de la UFI N° 1 de Berazategui, tiene en su poder audios comprometedores para Zisuela., se lo escucha decir las siguientes frases: “Negrita haceme el favor. Mandame una fotito bien sexi. Estoy con una amiga. Haber si te puedo vender bien”. “Dale, te espero mañana mamita. Livianita de ropa, eh”. “Todo bien muñequita vos?. Cómo andan tus cosas en la escuela?. Que eso no inhibe a otras cosas a nosotros”… «Te espero a media cuadra del colegio, por la misma vereda», son algunas de las conversaciones que tenía con adolescentes que, cansadas de los abusos, lo denunciaron.

También se lo escucha enunciar: “Preparate mamita que tenés que laburar. Besito. Mañana a las tres te paso a buscar por la curva”. Y “Ya estoy llegando mi amor. Ya estás depiladita, todo?”.
Una menor de 16 años denunció a Zisuela, de 56 años de edad, de haberla captado, drogado y metido en una red de prostitución. Y otra menor se agregó como denunciante.
Zisuela habría enviado esos mensajes a las adolescentes para coordinar visitas a distintos lugares de Quilmes, Varela y Berazategui, donde llevaba a las adolescentes a concretar encuentros sexuales con adultos que pagaban alrededor 4 mil pesos.
Al menos tres jóvenes fueron identificadas como víctimas de Zisuela y su red de prostitución de menores. Por eso, el fiscal lo acusará de “facilitación y promoción de la prostitución de personas menores de 18 años de edad; facilitación y promoción de la prostitución de personas mayores de edad agravada; y corrupción de menores de 18 años de edad agravada en concurso real entre sí».
Habría otra mujer, mayor de edad, que también estaría por denunciar abusos en el expediente.
«Dale, mi amor, cuidate. Que Dios te bendiga», decía en otro de los mensajes que resultaron clave para la detención del concejal del bloque del Frente Renovador en Florencio Varela.
Al momento hubo 11 allanamientos en el marco de esta causa, el primero al bar “Prince’s”, en el cruce de Varela. Ese sería uno de los lugares de captación de víctimas. De acuerdo con los relatos, allí “reclutaba” chicas de barrios de la periferia para después “entregarlas” en hoteles alojamiento de la zona. Entre ellos, “Ruca”, “Susurros” y “El Vergel”.
Al momento hubo 11 allanamientos en el marco de esta causa, el primero al bar “Prince’s”, en el cruce de Varela. Ese sería uno de los lugares de captación de víctimas. De acuerdo con los relatos, allí “reclutaba” chicas de barrios de la periferia para después “entregarlas” en hoteles alojamiento de la zona. Entre ellos, “Ruca”, “Susurros” y “El Vergel”.

 

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