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Magalí Piñeda, una de las dos sobrevivientes de la denominada “Masacre de Varela” tiene en la actualidad 18 años. Recibió 2 de los 20 disparos, uno en la cabeza, que tiene una cicatriz, y otro en el tórax pide ayuda económica para poder pagar sus gastos y mantener a su hijo.

Estuvo presente en la inauguración del Banco Rojo, ubicado en la Plaza de la Memoria, de San Martín y Sallarés acompañada por su hijo de apenas 1 año y 2 semanas y por su mamá que siempre estuvo a su lado, Susana Cisneros, quienes hablaron con La Colmena (video) y Magalí dijo que vino a este encuentro por Sabrina Barrientos y Denis Juárez, mis amigas del barrio ( las dos chicas que fueron acribilladas) . Hoy me siento contenta por mi hijo y la madre agregó “tengo bronca, rabía, impotencia que no se haya llegado a nada. No hay ningún detenido. Los funcionarios se olvidaron de mi hija, no cobra ni una pensión ni nada, solo la Asignación Universal, no le alcanza para nada, busca trabajo, pero no consigue y se anota en Cooperativa, pero ni la llaman. Para colmó quedó con una discapacidad, y así no puede trabajar en ningún lado. Quedo con secuelas, no ve de un ojo, necesita anteojos y también tiene un trastorno mental emocional” , finalizó la afligida madre.

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