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Ariel Norberto García tiene 37 años y está preso desde el domingo a la noche, cuando su papá lo entregó a la Policía. Lo acusan del homicidio de Carolina Medina (25),

La embarazada que fue hallada muerta en un hotel alojamiento de Florencio Varela. No es la primera vez que tiene problemas con la Justicia: tiene antecedentes por robo y cumplió la condena en el penal de Gorina y en un centro de adicciones.
Este martes, García se negó a declarar ante la fiscal del caso, Gisela Olszaniecki, titular de la UFI N°3 descentralizada de Florencio Varela, que lo acusa del delito de “homicidio y aborto” de Carolina Medina y el bebé de siete meses que gestaba. Sí le dijo que tenía antecedentes penales.
“García tiene antecedentes por robo agravado por el uso de armas de 2011, por el que fue preso al penal de Gorina por un condena del Tribunal Oral Criminal N°4 de Quilmes”, informaron fuentes de la Justicia.
Y detallaron: “En 2013, lo beneficiaron con una morigeración de la prisión domiciliaria para internarse en el centro de adicciones Fundación creando Libertad”.

García cayó detenido por el homicidio de Medina por la patente del coche. El Ford Focus que manejaba fue captado por las cámara de seguridad del hotel alojamiento “Susurros” de Florencio Varela cuando entró con Carolina, a las 9.45 del sábado; también, cuando se fue solo, rompiendo la barrera de ingreso, a las 12.33.
Con la patente del auto, los investigadores llegaron hasta el padre del sospechoso, que tenía la titularidad del Ford Focus. Fue el hombre el que puso a su hijo a disposición de la Justicia. Lo detuvieron en su casa de Don Bosco el domingo a la noche.
El hotel alojamiento “Susurros” de Florencio Varela.
Un día y medio antes, había sido hallado el cuerpo de Carolina, quien yacía sobre la cama de la habitación “10”, en un charco de sangre. La chica no tenía DNI y recién pudo ser identificada el lunes por la noche por su pareja, y papá del bebé que gestaba, en la morgue de Ezpeleta.
“Salió a comprar y no volvió más”, contó este martes Alfredo Santos ante la prensa. Según su testimonio, Carolina se fue a las 2.30. Iba a por chocolates al kiosco que está a la vuelta de su casa de Quilmes Oeste, y que funciona las 24 horas. Nunca volvió.
La cámara de seguridad del hotel la registra entrando a las 9.45. Qué pasó en esas siete horas entre que salió de su casa y entró al hotel es una de las preguntas que intenta contestarse la Justicia.
Lo cierto es que, según la autopsia, la embarazada murió “desangrada a causa del desgarro que sufrió en los órganos del aparato urinario, digestivo y reproductor producidos por un objeto”.
La Justicia cree que esas lesiones fueron producidas durante un juego sexual y sospecha que ese “objeto” fue una botella de cerveza que la pareja pidió a la habitación del hotel cuando llegó y que no estaba en las escena del crimen. La posibilidad de una relación que empezó siendo consentida y derivó en una violación también está muy presente.

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